Imagen de Logotipo de Por el perro 50x50 De nuevo un perro abandonado

Tristemente la historia no es nueva, de repente frente a ti un perro abandonado. No importa donde estéis, sea en el campo o en la ciudad: ambos estáis solos y pronto lo comprobaréis.

Si vas conduciendo tiras tu coche en cualquier lugar y te bajas con rapidez. Le ves mirarte mientras le llamas. Si hay gente alrededor casi siempre reaccionan de la misma manera:

¿Es tuyo?

Si, nos gusta jugar a que aparece en cualquier lugar del planeta de imprevisto

¿Esta perdido?

¿Tienes ojos en la cara?

Pobrecito, que pena

Si si, pero sigue sin mover un dedo (en muchas ocasiones mientras esta parado a su lado o pasa junto a él)

En pocas palabras, en la inmensa mayoría de las ocasiones tanto el pobre animal como tu mismo estáis solos, nadie os va a ayudar ni a intentarlo siquiera.

Imagen de Logotipo de Por el perro 50x50 El rescate

Una vez asumido que, de haber alguien presente en la zona, casi con toda seguridad no te ayudará a rescatar al perro decides ponerte manos a la obra.

Por desgracia en ese momento lo mas probable es que el perro huya y no te deje siquiera acercarte. ¿Porqué? esta asustado, fatigado, no entiende nada, tiene hambre y sed, y desde luego no se fía de ese tipo que se le acerca.

Así que probablemente huya y tras una breve persecución abandones y te marches maldiciendo esta puta vida y sociedad.

Claro que también puede pasar que aun con reticencias (o incluso mansamente) consigas llegar hasta el y cogerle. Que estupendo momento de alegría! que poco te durará…

Imagen de Logotipo de Por el perro 50x50 La ayuda que nunca llega

Porque ahora llega el siguiente problema, ¿Qué hacemos ahora?. Hay casos que el rescatador puede (y quiere) quedarse con el perro abandonado que acaba de rescatar. Magnífico, realmente esta historia tiene un final feliz.

Pero nuevamente las cosas no suelen salir como esperamos ni queremos. Son tantos los perros que se abandonan y que vagan por las calles que se hace imposible poder ayudar a todos. ¿A cuantos de ellos podemos llegar a acoger en nuestras casas? Nunca tantos como encontramos. Lo normal es que por mil circunstancias no podamos llevarle con nosotros, pero nada impedirá que les ayudemos, alguien podrá recoger a nuestro nuevo amigo… pensamiento tan bonito como equivocado.

Llamamos a protectoras y refugios, todos nos dicen lo mismo: estamos hasta arriba, imposible ayudar. Alguien te sugiere que llames a la Policía o al Ayuntamiento que tienen la obligación de llevársele, pero según lo oyes te saltan todas las alarmas ¿una perrera? ni siquiera sabes si sacrifican!. Una vez descartada esta opción vuelves a mirar a los ojos del peludo que parece preguntarte ¿y ahora que hacemos?.

Llamas a conocidos y pones mensajes en redes sociales. Lo mejor que te responden es algo del tipo:

Que pena, no se te ocurra abandonarle ¿eh? Hay que ayudarle!

Menos mal que lo has dicho, yo me he tomado todas estas molestias para ahora dejarle tirado como a una colilla. Pero tu de ayuda ni hablar.

Cuando te haces a la idea que nadie os ayudará y que no vas a encontrar un lugar donde poder llevar al pobre perro abandonado encaminas junto a tu nuevo amigo el camino a casa. Sigues sin poder llevarle contigo pero una vez mas lo haces, eso si mientras maldices esta puta vida y sociedad.