La lealtad de nuestro mejor amigo

Hace poco volví a leer “El Principito“, donde el zorro habla del vínculo que se crea al domesticar un animal. Lo describe como “crear lazos”, y afirma que con ello tendrán necesidad uno del otro, y les harán ser únicos en el mundo.

– No – dijo el principito. – Busco amigos. Qué significa “domesticar” ?

– Es algo demasiado olvidado – dijo el zorro. – Significa “crear lazos…”

– Crear lazos ?

– Claro – dijo el zorro. – Todavía no eres para mí más que un niño parecido a otros cien mil niños. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro parecido a otros cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo. Yo seré para ti único en el mundo…

Esto me hizo mirar a mi perro, mi mejor amigo. Por supuesto me estaba mirando, como siempre hace, atento a todo lo que hago y ocurre a mi alrededor. La lealtad de la amistad que habita en su corazón es evidente a través de sus ojos.

En ese momento pensé en el vínculo que nos une a ambos. El lazo que existe entre el mejor amigo del hombre y este mismo. Mi perro, al igual que cualquier otro hacía su amigo humano, me necesita porque soy único en el mundo para él. Un perro es consecuente con la responsabilidad que conlleva su amistad y su lealtad. Pero ¿ocurre lo mismo en sentido inverso? ¿aceptamos la responsabilidad hacia nuestro amigo y somos leales a esa amistad?.




Nuestra responsabilidad

Yo estoy muy seguro de ser absolutamente leal a mi mejor amigo. Y como yo se que otras muchas personas sienten lo mismo. Tengo necesidad de mi perro, que es único en el mundo para mi como yo lo soy para él. Otros también sienten lo mismo hacia sus animales y mascotas. Sin embargo ¿esto es así mayoritariamente? ¿los humanos aceptamos la responsabilidad de haber domesticado un animal con tanta lealtad como el perro?.




El hecho de haber creado el humano, hace ya mucho tiempo, el lazo que le une con el perro hizo que este fuera dependiente de nosotros. A día de hoy sin embargo vemos a diario como miles de estos animales sufren a nuestras manos. Maltratos de todo tipo: golpes, mutilaciones, violaciones, abandono, peleas, incluso nos los comemos!.

El egoísmo del ser humano

Y si bien todo lo anterior desagrada a la mayoría de las personas no parece existir una conciencia global por mejorar la situación de ningún animal. De hecho hay una frase en “El Principito” que habla sobre como priorizamos lo material ante la amistad, o por supuesto la responsabilidad.

– Me parece bien – respondió el principito -, pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas.

– Sólo se conoce lo que uno domestica – dijo el zorro. – Los hombres ya no tienen más tiempo de conocer nada. Compran cosas ya hechas a los comerciantes. Pero como no existen comerciantes de amigos, los hombres no tienen más amigos. Si quieres un amigo, domestícame !




Parece que en el mundo que vivimos actualmente lo mas importante es el último móvil del mercado. O hacerse un estupendo selfie para subirlo a una red social donde cientos de seguidores, no amigos, nos puedan ver. Llevar un abrigo de marca, o unas zapatillas, o un coche que nos hace no llegar a fin de mes. Todos queremos ser mejores que los demás, pasamos por encima de cualquier cosa por conseguir lo que deseamos.

En un mundo así es difícil recordar la responsabilidad del lazo que se creó cuando domesticamos a nuestros mejores amigos, los perros.

Algo diferente es posible

Quizás lo mas triste de todo sea que para muchas personas todo lo anterior sea lo correcto. El mundo avanza demasiado deprisa como para fijarnos en nuestros amigos. Hemos perdido la perspectiva de lo que de verdad importa y ya no sabemos ni verlo siquiera.

– Adiós – dijo el zorro. – Aquí está mi secreto. Es muy simple: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.

– Lo esencial es invisible a los ojos – repitió el principito a fin de recordarlo.

[…]

– Los hombres han olvidado esta verdad – dijo el zorro. – Pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa…

Podemos tener cualquier objeto material a nuestra disposición, pero hemos perdido lo esencial. Ya no somos capaces de ver cosas tan importantes como la amistad y la lealtad que nos dan los perros. Hemos olvidado el vinculo que creamos con ellos al domesticarles.

Para poder ser un poco mas humanos solo tendríamos que volver a mirar con nuestro corazón. Que pena que eso solo ocurra en un cuento para niños.