De pronto, la oscuridad

Esta es una carta a mi perro muerto, Jota.

Cuando nadie lo esperábamos te marchaste. Y desde entonces todo es silencio. Donde antes tu presencia lo llenaba todo ahora no hay nada.

Tu vida en lo que respecta a la salud nunca fue buena. Desde los dos años has sufrido graves problemas que has superado gracias a tu fuerza y al infinito amor que tu y tu amiga humana sentíais uno por el otro. Hasta los once años jamas dejaste de luchar, pero tu cuerpo ya no podía mas.

La última visita desesperada al veterinario ha resultado ser la última. Allí te quedaste, ya nunca volviste con nosotros a casa. Y nunca seremos los mismos quienes volvimos. Donde antes estaba tu luz ahora solo hay oscuridad.

Un comienzo difícil

Nunca fuiste un perro al uso, tu eras especial y diferente. Muchos te tenían miedo. Eras un perro cabezón y orgulloso. Protector como pocos, ladrabas a absolutamente todo, incluso a los pájaros o al mismo viento. En casa siempre podías esperar oír tus ladridos en cualquier momento. Ahora solo se oye el silencio, y lo que algunos podrían pensar que es mejor realmente es mucho peor.

Te conocí hace ya unos años. La primera vez que nos vimos, poco menos que tuve que esconderme tras una mesa. Me había atrevido a ir a tu casa, donde vivías con tu amiga, y esperaba salir indemne del encuentro. Sin embargo me lo dejaste muy claro en aquel mismo momento: nadie la amaba mas que tu. Si quería entrar en vuestras vidas mas me valía ganarme también tu respeto, y tu amor.

Cuando conociste a Kun, mi inseparable compañero peludo, no le fue mucho mejor. Aún recordamos todos como corrías tras él. La primera vez que se planteó dejaros solos me costó mucho hacerlo. “Confía en Jota, no pasará nada” me decía tu amiga. Y lo único que pasó es que os hicisteis inseparables.

Una vida de lucha, y felicidad

Desde aquel día no nos hemos separado un solo instante, apenas escasos ratos pero siempre atentos a ti. Tu delicada salud siempre te ha perseguido, nunca te ha dejado tranquilo. Cuando menos lo podías pensar, cuando mejor parecías encontrarte, de nuevo te ponías malito y había que salir corriendo al veterinario en una carrera a vida o muerte.

Cualquier otro perro habría cruzado el arco iris hace ya mucho tiempo. El mal que había en tu cuerpo habría consumido a cualquiera, menos a ti. Tu eras un luchador, jamas te dabas por vencido. La sola idea de dejarte ir te hacía rebelarte, hacía que sacaras todas tus fuerzas, tu mala leche si así lo quieres, y salías adelante.

Que paradójico es que lo que te salvaba la vida también te provocaba el mal, porque a mas agitado estabas mas posibilidades tenías de caer enfermo. Tu mismo eras tu propia salvación, pero también tu perdición.

Así dicho cualquiera podría pensar que tu vida fue mala. Nada mas lejos de la realidad. Has vivido mucho, bien y feliz. Tu amiga humana te ha cuidado al máximo durante todos estos años, desde el día que te recogió de una perrera fría y oscura, mientras temblabas de miedo y soledad, con la fecha de tu ejecución ya programada.

Desde aquel día has podido descubrir lo mas maravilloso de la vida, has recibido todo el amor que los humanos pueden llegar a dar siendo precisamente humanos, has tenido hermanos y hermanas que corrían a tu lado sin parar de jugar.

Conociste el agua del mar, la fina arena bajo tus almohadillas, las olas acariciando tu tripa, las rocas del río, la blanca y fría nieve, la montaña, la ciudad,… no había lugar al que viajáramos en el que tu no estuvieras.

A cambio llenabas todo con tu presencia, era imposible no darse cuenta que estabas allí. No solo por tu tamaño, sino por lo poderoso de tu carácter, siempre haciéndote notar, llenando el silencio con tu voz.

Sin darnos cuenta nos hiciste totalmente felices, tu presencia a nuestro lado nos reconfortaba, nos daba seguridad, y aunque pudieras parecer arisco eras muy cariñoso, dentro de ti había toneladas de amor. A mi me diste tu cariño, lo demostrabas a tu manera pero me dabas tu amistad y tu amor, eso nunca lo podré olvidar.

Ya no estás

Ya han pasado algo mas de dos meses desde que te fuiste. La vida desde entonces ha seguido su curso. Se marchó el calor y poco a poco llega el frío que a ti tanto te gustaba. Todo continúa, pero ya nada es igual.

Tu buen amigo Kun no ha podido superar aún tu marcha, ahora le cuesta mucho estar tumbado en el sofá donde pasaba tantas horas a tu lado, no sabe donde ponerse, no deja de buscarte.

Tu amiga humana no te olvida ni por un instante. Intenta llevarlo lo mejor posible, sonreír a la vida aunque por dentro no tenga ninguna gana de ello. No ha superado tu marcha, te echa terriblemente de menos y nada puede llenar el hueco que en ella has dejado. Seguramente jamas lo supere, jamas dejará de recordarte y querer sentir tu cariño una vez mas.

En cuanto a mi ahora te echo de menos aún mas que antes. La casa sigue vacía sin ti. Ya no se oyen tus ladridos. El silencio lo llena todo, maldito silencio, lo odio. Quiero verte una vez mas, volver a pasear contigo, preocuparme de nuevo por ti y sentir que me cuidas y proteges.

Donde quiera que estés, donde hayas llegado, espéranos. Ladra a todos los que estén por allí, no dejes que el silencio llene ese lugar, hazles saber quien es Jota. Hasta que nos volvamos a ver amigo, hasta siempre.